La polémica por el caso Nico Ojeda deja una modificación en la normativa europea para la próxima temporada.
21.08.2026
La WSE Cup 2025-26 terminó con el título del Pons Lleida, pero la final ante el Calafell dejó también una polémica que ha tenido consecuencias más allá de aquel partido. El conjunto de Guillem Cabestany disputó la final bajo protesta por la participación de Nico Ojeda, al considerar que el jugador leridano debía cumplir un encuentro de suspensión después de acumular tres tarjetas azules en distintos partidos.
Ojeda había recibido dos tarjetas azules en la ida y la vuelta de los octavos de final contra el PAS Alcoi. La tercera llegó en esa misma eliminatoria y, de acuerdo con el reglamento disciplinario que estaba publicado, esa acumulación suponía automáticamente un partido de sanción. Sin embargo, el argentino disputó los dos encuentros de cuartos de final frente a la Sanjoanense y posteriormente continuó participando en el torneo.
La situación generó dudas porque no se trataba de un caso aislado. Durante la temporada hubo otros jugadores que acumularon tres o incluso cuatro tarjetas azules en las competiciones europeas y continuaron disputando encuentros sin cumplir una suspensión automática. El caso de Ojeda fue especialmente relevante porque terminó afectando directamente a una final europea.
Una aclaración para la próxima temporada
La normativa de las competiciones europeas 2026-27 introduce ahora una modificación significativa. El apartado que establecía la suspensión automática por acumular tres tarjetas azules en partidos diferentes queda expresamente fuera de aplicación en los torneos de la WSE, salvo que una normativa específica de la competición establezca lo contrario.
El cambio supone, en la práctica, que acumular tres tarjetas azules en encuentros diferentes ya no provocará automáticamente una suspensión en las competiciones europeas. La nueva redacción vincula además esta modificación con la actualización del Reglamento de Juego aprobada en 2025, aunque aquel cambio estaba relacionado principalmente con las consecuencias posteriores de una tarjeta roja derivada de la acumulación de azules.
La cuestión es que, durante la temporada que acaba de terminar, no existía una indicación suficientemente clara de que la acumulación de tres tarjetas azules en partidos diferentes hubiera dejado de generar una sanción. Esa falta de claridad fue precisamente uno de los argumentos que alimentaron la protesta del Calafell.
El título terminó igualmente en manos del Lleida, que derrotó al conjunto de Cabestany por 2-1 en la final y conquistó su cuarta WSE Cup. Pero el episodio deja una consecuencia concreta para el futuro: la WSE ha modificado y aclarado ahora el criterio que generó la controversia, evitando que una situación similar vuelva a producirse bajo la misma interpretación.
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